Prepara tu bolsillo para comprar casa

Comprar tu casa o departamento es quizá la decisión más importante que tomarás en la formación de tu patrimonio, para lo cual quizá debas contratar un crédito hipotecario, por ello a continuación te presentamos una serie de recomendaciones para realizar una mejor compra.

Las emociones asociadas a la adquisición de una casa, como independencia, seguridad y confort, pueden jugar en tu contra a la hora de elegir el inmueble. Muchas personas, aún las más organizadas, pueden cometer el error de aceptar la primera opción crediticia que les ofrecen sin comparar o, peor aún, adquirir una vivienda por encima de sus posibilidades, poniendo en peligro su capacidad de pago, lo que podría llevar incluso a perder la propiedad que tanto les ilusiona.

La casa que puedes pagar

En México, la tasa de morosidad en el pago de hipotecas de vivienda media residencial superó por primera vez a la de interés social. En los últimos 10 años el vencimiento de créditos en este segmento ha crecido 32% en términos reales y hoy el mercado de bienes raíces comienza a reflejar la situación al incrementarse el número de casas en venta por la imposibilidad de hacer frente al pago de la hipoteca.

Otras familias deciden recortar gastos en rubros importantes como la salud en pos de continuar con el pago de la hipoteca y poder conservar su casa. El común denominador es haber sido demasiado optimistas respecto del estado de su salud financiera. No seas parte de la estadística, conoce cuál es la casa que puedes pagar.

¿Cómo andan tus finanzas?

Para minimizar el riesgo de incumplimiento con tu hipoteca, considera que antes de iniciar el recorrido inmobiliario es importante diagnosticar tus finanzas.

Comienza evaluando si lo que ganas cubre holgadamente el pago de tus deudas relacionadas con tarjetas de crédito o préstamos personales, la suma de todo no debe exceder el 30% de tus ingresos netos (después de impuestos). El pago de la hipoteca deberá entrar en ese porcentaje, así que es importante saber hasta qué monto podrás aceptar una mensualidad sin romper este equilibrio.

¿Tienes un fondo para imprevistos? Si perder tu empleo puede poner en riesgo el cumplimiento de tus obligaciones financieras, lo último que querrás será sufrir constantes llamadas exigiendo el pago.

Un estimado razonable para tu fondo de emergencias es calcular el monto que necesitarás durante seis meses (o los que consideres que tardarías en volver a emplearte), cubriendo gastos fijos como alimentación, transporte, seguros y escuelas, además de cumplir con el pago de tus créditos.

Tu renta por una hipoteca

A menos que tus ingresos hayan aumentado rápidamente o vivas aún en casa de tus padres y estés pensando en independizarte, lo más probable es que descubras que no dispones de un gran margen para aumentar tus gastos, pues es común que las familias vayan adaptando su estilo de vida conforme al nivel de ingresos con que se cuenta.

Si éste es tu caso, evita contratar una hipoteca cuya mensualidad sobrepase la renta que hoy estás pagando, recuerda que la mensualidad de tu nuevo hogar no se compondrá sólo del pago a capital e intereses de la deuda, sino también incluirá los seguros.

Aunque pueden prometerte mensualidades de menor monto al contratar tu hipoteca con un esquema de tasa variable, esto hará que la mensualidad se incremente no necesariamente en la misma proporción en que lo harán tus ingresos y esto podría ahogarte si al momento de adquirir el crédito apenas logras cubrir tus gastos.

¿Cuál es tu plan de vida?

Hay buenos momentos para comprar casa y otros que no lo son tanto. Un ejemplo común son la pareja joven en la espera del primer hijo que sufre el “síndrome de nido”, sin considerar que la llegada de un bebé traerá gastos extras como las visitas frecuentes al pediatra o la necesidad de alimento especial y tu bolsillo debe estar preparado para afrontarlos.

Un trabajo inestable, enfermedades prolongadas y una situación de conflicto en la pareja tampoco son buenos ingredientes para combinar con la compra de una casa.

Tú puedes hacer que éste sea el momento ideal para comprar casa si logras equilibrar tu situación financiera y tienes la seguridad de que es momento de echar raíces en ese lugar.

Los ingredientes extra se cobran por separado

Estima el monto total que deberás desembolsar al momento de la compra para evitar sorpresas. Considera que, aunque algunos bancos ofrecen como promoción no cobrar la comisión por apertura del crédito, otros incluyen en promedio el 2% sobre el monto del crédito, esto significa que, en caso de que te autoricen un préstamo hipotecario bajo estas condiciones por $1,000,000, al momento de la firma deberás pagar $20,000 adicionales por este concepto.

Otro gasto importante es el correspondiente a las escrituras, el cual se estima en base a un porcentaje del costo de la vivienda e incluye el impuesto por adquisición de bienes inmuebles, el costo de inscripción en el Registro Público de la Propiedad y los honorarios del notario que acreditará la legalidad de la compra-venta. El monto del impuesto varía según la entidad donde te encuentres.

Incluye en tu presupuesto una cantidad para adecuaciones tales como clósets, cocina o canceles de baño. Aunque algunas familias deciden posponer las adecuaciones que harán más cómoda la vida en su nuevo hogar, existen ciertos trabajos que es mejor realizar antes de ocupar la vivienda, tales como la instalación de pisos.

Una vez que te han entregado las llaves y seas un flamante propietario descubrirás que muchos de los gastos de mantenimiento que anteriormente realizaba tu casero ahora correrán por tu cuenta, así que incluye un rubro extra en tu presupuesto que te permita crear un fondo para reparaciones y evites así pasar la temporada de lluvias moviendo cubetas para que las goteras no arruinen tus muebles, por ejemplo.

No olvides, hay vida después de una casa

Sí, es hermosa y el lugar donde siempre deseaste vivir, pero el precio de esa casa puede ser demasiado elevado para tu presupuesto en este momento. Las emociones en descontrol pueden hacer que una familia decida sacrificar su gasto en previsión, esparcimiento o posponer la compra de un auto en pos de tener casa propia.

La realidad es que, aunque pueden recortarse algunos gastos del presupuesto familiar, las vacaciones, las visitas al cine o comer en restaurantes son parte importante de la convivencia familiar y no pueden eliminarse por completo. Tampoco el presupuesto asignado al pago del seguro de gastos médicos mayores para tu familia debe de comprometerse en la compra de una casa.

Establece, de común acuerdo con tu familia, aquellos rubros en los que recortarán gastos buscando opciones más económicas, pero no permitas que ese hogar soñado sea el detonante de fricciones, ni signifique un cambio radical en tu estilo de vida.

Una casa ahora… y otra después

Piensa dos veces comprar una casa con ese jardín donde cosecharás vegetales cuando te retires. En lugar de pagar desde ahora (con intereses) por esos metros cuadrados que no ocuparás todavía, piensa como inversionista y paga por aquello que realmente necesitas pensando que, una vez liquidada tu primera hipoteca, podrás vender esa propiedad y dar un enganche elevado por otra mejor.

La mejor manera de construir tu patrimonio es hacerlo sobre las bases sólidas de unas finanzas sanas y no sobre la inestabilidad de deudas al límite, incertidumbre laboral o emocional. Es mejor opción sacrificar un poco ahora en cuestión de espacio o ubicación, pero con la seguridad de que el techo que hoy pones sobre tu cabeza estará ahí hasta que tú decidas que ha llegado el momento de buscar un nuevo hogar.

Si ya estás en el momento de salir por tu segunda hipoteca, entonces el proceso será similar a la primera vez, pero quizá tu etapa de vida haya cambiado. ¿Necesitas el mismo espacio? ¿Es la ubicación correcta? Esto influye considerablemente en el precio de esta nueva vivienda.

Revisa el estado de tu situación financiera asegurándote de que puedes hacer frente, sin problemas, al pago de esa nueva mensualidad. Quizá los hijos han crecido y ahora debas considerar el pago de universidades o, al contrario, están a próximos a dejar el nido y tal vez sea momento de comprar ese loft solo para dos o salir de la ciudad. En pocas palabras, tu siguiente hipoteca debe tomar en cuenta tanto las necesidades de la etapa de vida en que tú y tu familia se encuentran, así como la expectativa financiera de tu bolsillo.

Si ésta segunda hipoteca será destinada a una casa de descanso, incluye en el presupuesto el gasto de trasporte de acuerdo al número de veces al año que pienses ocupar la casa así como, el costo de su mantenimiento teniendo en cuenta que una casa que no se habita de forma constante suele requerir una mayor inversión en este rubro.

Quizá debas considerar también el costo de la vigilancia y algunos servicios que, aunque no uses a lo largo del año deberás mantener al día pues nadie quiere pasar sus vacaciones tramitando recontrataciones ¿no lo crees?

Evaluar tus posibilidades financieras y tener definidas tus prioridades y necesidades harán que la experiencia de compra de tu casa no sólo sea más rápida y sencilla sino que sea un proceso que definitivamente disfrutarás.

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