Colonia Álamos, con latente auge inmobiliario

Por su ubicación privilegiada, a menos de cuatro kilómetros del Centro Histórico, la colonia Álamos sigue bajo la lupa de inversionistas inmobiliarios a la caza de espacios para edificar vivienda residencial y elevar la plusvalía de la colonia.

Tras el Bando 2, la Álamos cambió de perfil y proliferaron las construcciones verticales. La redensificación impulsó la construcción de vivienda multifamiliar y los predios dejaron de albergar a una sola familia.

Mientras en 1998 vivían entre seis y 10 personas en las casas, en los nuevos edificios de siete pisos promedio habitan entre 90 y 120 personas, cuyas necesidades de movilidad y servicios cambiaron el perfil de la colonia.

Entre 2004 y 2008, se dio un boom de vivienda vertical que atrajo habitantes con perfil socioeconómico medio y contribuyeron a modernizar la colonia pero sin perder esa calidez que le da su centro de barrio que se percibe al visitarla.

“Ya no hay terrenos disponibles”, sostiene Pamela Gutiérrez Elizondo, analista de mercado de Softec, aunque quedan construcciones sin valor patrimonial y condiciones de abandono en predios con alto valor comercial.

“Las principales vías de acceso rodeando la colonia hacen que la construcción continúe aumentando”, expuso Yeradith Aragón, analista de mercado de Tinsa.

Recomendada para vivir

“Álamos es una zona muy conveniente para vivir”, dijo Guillermo Soria Paredes académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana y oriundo del lugar.

No se le puede comparar con la Del Valle donde siempre hubo clases altas, sin embargo dijo, goza de un mayor arraigo de familias mexicanas que han heredado las propiedades de generación en generación y los nuevos profesionistas han fomentado la existencia de oficinas y despachos de abogados o diseño.

Álamos es de las pocas colonias sin la presencia de almacenes de autoservicio, lo que permite la subsistencia de abarroteras de tradición, verdulerías y carnicerías con la misma clientela desde hace más de 50 años. Además, se conservan sitios emblemáticos como el Mercado de los Álamos y el Parque Xicoténcatl, el único pulmón de la colonia, reforestado meses atrás por el gobierno capitalino.

Accesibilidad y movilidad, un plus para dejar el automóvil

Entrar y salir de la Álamos es fácil pues limita al norte con el Viaducto Miguel Alemán, al sur con la Calzada de Tlalpan y al oeste con el Eje Central Lázaro Cárdenas y ante la carga de tráfico cotidiana, cuenta con alternativas de movilidad de Metro y Metrobús.

Colinda con las colonias Narvarte Oriente y Atenor Salas al oeste, Postal al sur, Iztaccihuatl al sureste, Moderna y Viaducto Piedad  (Iztacalco) al este, Asturias (Cuauhtémoc) al noreste, Algarín (Cuauhtémoc) al norte y Buenos Aires ( Cuauhtémoc) al noroeste.

“Su accesibilidad es una externalidad positiva para comprar vivienda”, señaló Gutiérrez Elizondo, tras señalar que no hace falta coche pues todos los servicios están a la mano.

Sus inicios

Álamos nace en la década de los 30 y desde sus inicios se perfiló como una colonia para las clases medias, donde según Soria Paredes, se asentaron gran cantidad de refugiados españoles.

Su decadencia vino con el sismo de 1985 cuando se colapsaron muchos de sus edificios emblemáticos. Entre ellos los que ocupaban la esquina del Eje 4 sur Xola y Castilla donde actualmente se encuentra una franquicia de Los Bisquets Obregón. Las casas quedaron muy dañadas y sus habitantes prefirieron emigrar.

Tras el terremoto, la colonia se despobló y el gobierno del DF aprobó cambios en la legislación para incentivar el regreso de habitantes. Firmas inmobiliarias compraron viejas casonas y vecindades para demolerlas y construir en su lugar departamentos de interés social.

Entre 1993 y 1994, empieza a tomar auge y se consolida con un nuevo impulso hasta 2004 con la construcción de edificios de vivienda media residencial aprovechando el Bando 2.  “Incrementó la plusvalía y provocó una gran especulación, que sigue latente a la fecha”, asienta Soria Paredes.

Oferta inmobiliaria

Emma Pérez Gutiérrez, Profesional Inmobiliario Certificado de Inmobiliaria 100, expuso que personas de nivel socioeconómico medio son las que más compran en esta colonia, tras evaluar ubicación, movilidad y tamaño, sin que el tema de la inseguridad sea determinante.

Si bien con la redensificación el costo promedio de las viviendas era menor a los $300,000, en la actualidad la oferta nueva promedio, de acuerdo a Softec, está en 2,000,000 pesos aunque puede alcanzar los $3,700,000 pesos, cifra que corresponde al nivel residencial.

El costo promedio por metro cuadrado construido esta en $2,800 pesos mientras que en renta encuentras departamentos desde $2,500 pesos mensuales sin garage y entre los $4,500 y $5,000 pesos con espacio para un auto, según datos de Inmobiliaria 100.

El crecimiento inmobiliario en Benito Juárez ha sido generalizado, aunque predomina en colonias como Portales, Del Valle, Narvarte, Xoco (en el límite con Coyoacán) y Álamos, en donde se edifican viviendas con un impacto sustancial.

 

Fuente | Metros Cúbicos

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