Destacan autoempleadoras

femenino

México es de los países donde la brecha entre hombres y mujeres emprendedores es casi inexistente, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En el País, 27.5 por ciento de los hombres están autoempleados, término que la institución utiliza para describir a aquellos que dentro del sector formal su remuneración proviene de los ingresos de bienes o servicios producidos por ellos mismos, mientras que la cifra es de 25.5 por ciento para las mujeres.

De entre los países donde la proporción es menor a la de México están Luxemburgo, donde la brecha es de 1.2 puntos porcentuales, y en Chile, donde las mujeres tienen un porcentaje más alto que los hombres.

En contraste, otros países tienen una diferencia mucho más pronunciada.

Por ejemplo, en Turquía la diferencia es de 16 puntos; en Irlanda,15.5; en Grecia, 13.2, y en Corea del Sur, 12.8 puntos porcentuales.

“En México, muchas mujeres han tenido que asumir este rol a partir de la necesidad de convertirse en proveedoras, además de los roles que tienen que desempeñar”, explicó María Fonseca Paredes, directora de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México.

Entre las ventajas que tiene el autoempleo es que no hay que cumplir con un horario rígido, se puede compaginar otras actividades y permite aprovechar al máximo las habilidades y capacidades que tienen las personas.

La experta señala que estas condiciones lo hacen ideal para las mujeres que tienen familia y deben compaginar sus funciones de cuidadora del hogar con la de proveedora.

En México, las condiciones económicas han obligado a que más mujeres busquen más fuentes de ingreso y competir en un mercado laboral muy restringido, cuestión que no ocurre en otros países.

“En otras sociedades, dependiendo del nivel de conservadurismo que tengan, existen diferentes apoyos para las mujeres empleadas, e incluso a veces para los hombres, es decir, tienen beneficios que les permiten no abandonar un trabajo fijo cuando tienen cuestiones de maternidad o familia”, precisó Fonseca Paredes.

Por un lado, el autoempleo puede desarrollar el emprendedurismo y crecer de una situación de autoempleo a una de generación de empleos, si es que el negocio crece y evoluciona.

Sin embargo, también existe la posibilidad que derive hacia la informalidad, lo cual no es conveniente dado que se pierden más prestaciones y condiciones de seguridad, lo cual es indeseable, de acuerdo con el especialista.

Fuente | Reforma

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