Altas y bajas en viviendas

Luego de la administración de Vicente Fox Quesada, considerada una de los mejores en materia de vivienda, el calificativo para el sector durante el sexenio de Felipe Calderón es difícil de establecer, ya que a pesar de que se registró un récord histórico en financiamiento, la crisis financiera de 2008 y la influenza en 2009 impactaron fuertemente al dinamismo inmobiliario.

“En 2008 se dio todo el tema de Lehman Brothers, con las hipotecas subprime, que colapsó la economía en Estados Unidos y nos llevó a una crisis brutal. Lo curioso es que ese año tuvimos un máximo histórico en construcción de viviendas, pero al siguiente prácticamente los proyectos se pararon”, dijo en entrevista con Excélsior, Gabriel del Castillo, director de Operaciones de Softec.

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), en 2007 se registró una edificación de 692 mil 559 nuevas casas. Sin embargo, la crisis económica desatada en 2008 y el embate de la influenza en 2009 provocaron una baja en este indicador de 36.1 por ciento.

Al término de 2009 sólo se habían construido 442 mil siete casas nuevas, y a pesar del esfuerzo del gobierno federal no se han logrado alcanzar las cifras previas a la crisis, lo que en primera instancia derivó en una barrera al cumplimiento de las metas del presidente Felipe Calderón en la materia.

El actual mandatario se había propuesto al asumir la Presidencia de la República generar seis millones de viviendas durante su mandato, cifra que al corte de 2011 apenas acumuló tres millones 80 nuevas casas.

Sin embargo, esta baja en la construcción y los cambios en la demanda de vivivenda derivados de un menor poder adquisitivo de las familias, impulsó otra de las promesas del Ejecutivo federal; “diversificar los esquemas crediticios hipotecarios”, señaló Gabriel del Castillo.

Menos construcciones

En 2008, el financiamiento registró la cifra más alta en formalización de créditos, para luego caer debido a la poca oferta y a la difícil situación económica que atravesaba el país.

Al finalizar 2008 se habían formalizado 663 mil créditos en total, tomando en cuenta los otorgados por instituciones públicas y bancos. Sin embargo, al año siguiente el financiamiento decreció 10.8 por ciento, al sólo otorgarse 591 mil hipotecas.

“Aunque este indicador tampoco se ha recuperado, la difícil situación económica y las medidas de diversificación de los créditos impulsaron el financiamiento para la adquisición de casas usadas o bien remodelaciones”, explicó Del Castillo.

“Estamos cerrando el sexenio, eso es lo más importante que deberemos entender. Se trata de un periodo de coyuntura en el que debemos estarnos preparando para lo que sigue, darle movilidad al mercado y atender la demanda orientada a la calidad de vida, tomando en cuenta variables como la infraestructura, la formación de hogares y las tasas de interés”, agregó.

Más vivendas, el reto

Señaló que los nuevos esquemas crediticios atienden de momento las necesidades de vivienda. Sin embargo, el crecimiento de la población económicamente activa por el bono demográfico que tiene el país, y que demandará de aquí a 2020 la generación de 50 millones de viviendas, será el reto.

Los mexicanos seguimos creciendo, seguimos formando hogares y tenemos que seguirlo resolviendo de una u otra manera. Entonces aquí no se queda el juego, tenemos que ponernos a trabajar todos”, agregó.

En este sentido, Del Castillo precisó que durante los siguientes años será necesario no perder el rumbo en el camino ya trazado durante la administración de Felipe Calderón, y darle continuidad a las políticas de vivienda como los desarrollos verticales y las edificaciones sutentables.

Asimismo, el especialista apuntó que el dinamismo del sector no se recuperará a los niveles previos a la crisis hasta que se supere la incertidumbre económica mundial y se consolide la transición gubernamental del país.

Diversificación, un golpe fuerte a las vivienderas

La diversificación de los créditos hipotecarios, que impulsaron el otorgamiento de financiamientos para viviendas usadas o remodelaciones, así como las nuevas políticas en busca de mayor ordenamiento territorial, planeación urbana y sustentabilidad, no han permitido a los desarrolladores salir del boquete en el que cayeron después de la crisis de 2008.

“El embate de la crisis económica produjo cambios en la demanda de vivienda, provocando un aplazamiento en la decisión de compra, o bien redireccionando la adquisición hacia un inmueble usado o a una remodelación”, explicó en entrevista con Excélsior Marco Medina, analista del banco Ve Por Más.

En este sentido, el reporte inmobiliario realizado por BBVA señala que esta diversificación en los créditos ofrecidos, principalmente por las instituciones públicas, han frenado en cierta medida el desempeño de la vivienda nueva, impactando directamente a las constructoras.

Del total de créditos formalizados al primer semestre de este año, la vivienda usada ha tomado tal fuerza, ya que representa 50 por ciento de la colocación, tendencia que seguirá al alza frenando el crecimiento de la construcción de vivienda.

“Aquí el papel que juega el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) es muy importante, ya que del total de financiamientos el organismo participa con 60 por ciento de la colocación”, dijo Medina.

Durante los primeros seis meses de este año, el Infonavit ha otorgado 276 mil créditos, un alza de 24 por ciento en comparación con el año anterior. Sin embargo, se ha registrado una contracción en el financiamiento para casas nuevas y mientras los productos para vivienda usada o remodelaciones van en aumento.

Se prevé que de 490 mil financiamientos que otorgará el Infonavit durante este año, cien mil serán para remodelaciones.

Por otra parte, Medina resaltó que las cifras negativas reportadas por las vivienderas también han sido producto de una menor colocación, debido a que se encuentran en una curva de aprendizaje en la que buscan implementar a sus desarrollos las nuevas normas en materia de vivienda aprobadas por la Conavi.

Desde 2009, la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), en sinergia con el Infonavit, decidió que los subsidios federales para la adquisición de vivienda nueva serían para los desarrollos que contaran con un paquete básico de ecotecnologías para reducir el consumo energético.

De este tipo de financiamientos, se han otorgado al corte de mayo de este año 832 mil 358 hipotecas en total.

 

Fuente | softec

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