Ahora sí… La Reforma Urbana que viene…

Desde el inicio de su campaña, Enrique Peña Nieto aseguró que una de las prioridades de su gobierno sería revertir el desastre urbano que hoy condiciona severamente las posibilidades de todo tipo de desarrollo del país.

Ganadas las elecciones y en el mismísimo primer acto de su gobierno, ya como Presidente reiteró esta prioridad y anunció que para atenderla debidamente se crearía una nueva y poderosa instancia, la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SDATU).

Ese mismo día nombró al político yucateco, Jorge Carlos Ramírez Marín, titular de la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA), dependencia que como dijo también Peña Nieto, habría de convertirse en la nueva Secretaría apenas fuera aprobada en el Congreso la iniciativa que proponía una serie de reformas  a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

Y la crónica es muy simple; el nuevo gobierno inició el 1 de diciembre y el 13 del mismo mes el Congreso aprobó esta iniciativa —esto es, en auténtico fast track—, dando paso con ello, en el tema que nos ocupa, a la creación de una nueva Secretaría que tendría entre sus funciones coordinar todo lo relacionado con desarrollo urbano y vivienda.
Por supuesto, falta ver la estructura definitiva de esta nueva instancia que será cabeza del sector vivienda, porque naciendo a partir del cascarón de lo que fuera la ya extinta SRA, es seguro que cuando menos habrá de crearse una nueva subsecretaría para este tema.
Será importante saber quién será el nuevo subsecretario y cómo y por quién se conformará su equipo de trabajo, porque aun antes de que el Congreso validara esta iniciativa, la alineación fundamental del sector vivienda estaba completa, teniendo a Alejandro Nieto Enríquez, Alejandro Murat Hinojosa, José Reyes Baeza y Jesús Alberto Cano Vélez , como titulares de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), Infonavit, Fovissste y Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).

Y el paquete que le va a caer encima a Ramírez Marín es grande y pesado, porque aun contando con la eficiencia de los organismos federales, que tienen como función otorgar financiamiento y subsidio, el verdadero reto está en diseñar e implementar políticas públicas encaminadas a hacer más eficiente el uso del territorio nacional y a lograr que los más de 250,000 millones de pesos que se invierten anualmente en vivienda se conviertan en un auténtico motor de desarrollo y sustentabilidad social, económica, ambiental y urbana.

Ramírez Marín tendrá que sacar a relucir su enorme experiencia en lides políticas para lograr destrabar los profundos problemas que en materia de ordenamiento territorial y desarrollo urbano provoca la falta de coordinación entre las diferentes instancias de carácter federal, estatal y municipal, que tienen que ver con desarrollo urbano y generación de vivienda.

Será muy interesante ver cómo enfrenta el nuevo Secretario dos de los mayores problemas que a este respecto limitan el desarrollo de México, las profundas distorsiones que nacen en la autonomía municipal y la total obsolescencia del ejido.

Porque no hay de otra, para cumplir con el objetivo Presidencial de poner orden a la anarquía en el uso del territorio y la expansión urbana, es indispensable cortar de tajo las ineficiencias de las autoridades municipales y todos los absurdos que implica la figura del ejido.

Del mismo modo, cumplir con lo planteado por el Presidente implica coordinar esfuerzos para canalizar mayores inversiones para los muy diferentes temas que implica planear el uso del suelo y generar con total oportunidad toda la infraestructura que se requiere para darle viabilidad a lo planeado.

Ojalá… El reto es lograr que por primera vez en la historia del país, cuando se hable de desarrollo urbano, planeación, infraestructura y servicios lleguen antes que la vivienda…

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