Recibe Poniatowska el Cervantes

Elena Poniatowska habló recio. Habló claro. Habló de los que nada tienen, los perdedores de nuestro continente, y les dio su voz, voz de mujer, voz de escritora, voz de periodista.

“Niños, mujeres, ancianos, presos, dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera que busca, como lo pedía María Zambrano, ir más allá de la propia vida, estar en las otras vidas”, dijo al recibir el Premio Cervantes de las Letras, el galardón más importante para un escritor en el mundo de la lengua española.

Tras obtener de manos del Rey de España la presea del premio, Poniatowska subió al podio y desde ahí pronunció un discurso en el que recordó a Gabriel García Márquez, a Sor Juana Inés de la Cruz, Leonora Carrington, Tina Modotti o a Jesusa Palancares.

También a las tres mujeres que la precedieron como premiadas con el Cervantes: Ana María Matute, María Zambrano y Dulce María Loynaz, “las mujeres de Cervantes”, señaló.

Recordó cuando llegó a México, “el pueblo del sol”, en 1942, y aprendió el español “en la calle, con los gritos de los pregoneros y con unas rondas que siempre se referían a la muerte”.

“Quienes me dieron la llave para abrir México fueron los mexicanos que andan en la calle”, aseguró.

Así, reconoció ser “una Sancho Panza femenina”, una escritora ” que no puede hablar de los molinos porque ya no los hay y en cambio lo hace de los andariegos comunes y corrientes que cargan su bolsa del mandado, su pico o su pala, duermen a la buena ventura y confían en una cronista impulsiva que retiene lo que le cuentan”.

Esos, expresó, son sus personajes: “los de a pie, los que hurgan en la basura, los que viajan en autobuses atestados, los que se cubren la cabeza son sombreros de palma, los que aman a dios en tierra de indios”.

Poniatowska afirmó que el grito de guerra de toda esa masa que camina de Patagonia a Alaska “es avasallador, es un grito cuya primera batalla literaria ha sido ganada por los chicanos”.

Al agradecer este premio, el más importante de su vida literaria, Poniatowska mencionó a los mexicanos que, como ella, han obtenido el Premio Cervantes: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco.

“Rosario Castellanos y María Luisa Puga no tuvieron la misma suerte y las invoco así como a José Revueltas. Sé que ahora los siete me acompañan, curiosos por lo que voy a decir, sobre todo Octavio Paz”, sostuvo.

Antes de concluir, la escritora mexicana sostuvo que el poder financiero manda no sólo en México sino en el mundo.

“Los que resisten, montados en Rocinante y seguidos por Sancho Panza son cada vez menos. Me enorgullece caminar al lado de los ilusos, los destartalados, los candorosos”, dijo.

De esta forma, Poniatowska anunció que a sus 82 años su pretensión es “subir al cielo y regresar con Cervantes de la mano para ayudarlo a repartir, como un Escudero femenino, premios a los jóvenes”.

Finalmente, la flamante Premio Cervantes relató que en los últimos años de vida de su compañero y esposo, el astrónomo Guillermo Haro, éste observaba durante horas una jacaranda florecida y le hacía notar “cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando”.

“Esa certeza del estrellato también la he hecho mía, como siento mías las jacarandas que cada año cubren las aceras de México como una alfombra morada que es la de la cuaresma, la muerte y la resurrección”, concluyó.

Elogia Rey vida de Poniatowska

El Rey de España elogió la vida de la escritora, a la que calificó de crisol de lenguas, tradiciones y culturas.

“Reconociendo esa riqueza, el galardón sirve también para destacar el papel de la llamada Generación de Medio Siglo, así como la importancia de México en cuanto potencia literaria por su talento creativo, por el volumen de sus lectores y por la capacidad de su industria cultural”, destacó el monarca español.

Juan Carlos I dijo que la humanidad es el centro de gravedad de la obra de Elena Poniatowska.

“La necesidad de dar voz a los desfavorecidos, de poner en evidencia las contradicciones del progreso, de denunciar la discriminación social y toda clase de injusticias, conforma el espíritu de su producción literaria”, expresó el Rey.

Al hacer referencia a los principios de la obra y la vida de Elena Poniatowska, el monarca afirmó que son valores que la identifican con una cultura democrática, que configura la equidad, la justicia y la libertad como un dese posible.

“Por todo eso, este reconocimiento es asimismo un homenaje a todas las personas que, como la propia galardonada, han sembrado el camino para alcanzar la promesa de un futuro mejor”, concluyó.

Fuente | reforma.com

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