Ovaciona NY a pequeña pianista mexicana

La ovacionaron de pie, una y otra vez, y ella agradeció con la clásica venia, siempre con una mano apoyada en el piano, y una gigantesca sonrisa mientras recorría con su mirada cada rincón del Carnegie Hall.

Con tan sólo 11 años, Daniela Liebman cumplió hoy un sueño que muchos músicos veteranos jamás llegan a concretar en toda su vida: tocar, deslumbrar y ser ovacionada en una de las catedrales de la música de Nueva York.

“No sabía qué esperar, porque siempre ha sido mi sueño tocar ahí. Me lo imaginaba tantas veces que, no sé, es increíble. Nunca me había imaginado que iba a estar allí a los 11 años.

Cuando salí, vi a toda la gente que estaba ahí y me emocioné muchísimo”, comentó la joven pianista a Grupo Reforma, luego de su presentación.

Daniela y el violinista Jourdan Urbach fueron los dos solistas del concierto que ofreció la Park AvenueChamber Symphony, que dirige David Bernard. La mexicana, nacida en Guadalajara, tocó una pieza de Dmitri Shostakovich, “Piano Concerto Nº 2 in F mayor Op. 102”.

“Es muy divertida, es muy rápida, y es bastante difícil”, comentó Liebman, que ensayó seis meses para su participación, sobre la cual se mostró muy feliz: “Me encantó. El piano es fantástico y la orquesta es muy, muy buena, y es fenomenal tocar en Carnegie Hall. Las acústicas son increíbles. Todo fue muy bien”.

“Veía a toda la gente que había venido para escucharme a mí y a Jourdan y al director y cómo estaban aplaudiendo, me emocioné mucho, porque estaban aplaudiendo para mí”, agregó.

Daniela sólo cosechó elogios por parte del director de la orquesta.

“Lo más impresionante de Daniela es que cuando la escuchas tocar, es una pianista de 11 años, pero no se oye a una pianista 11 años, se oye a un artista experimentado. El porte, la intensidad, la musicalidad, van mucho más allá de lo que cabría esperar de alguien de 11 años y está en el nivel de los grandes artistas”, dijo Bernard.

“¿Qué le dijo a Daniela antes del concierto?”, se le preguntó.
“Diviértete”, fue la respuesta de Bernard, quien calificó la actuación de la mexicana como espectacular.

El público la aplaudió de pie cada vez que ella dejó de mover sus manos con la velocidad o la gracia que le demandaba la partitura.

“Soy profesora de piano, y ella está fuera de la escala”, dijo Lorraine Kaplan, apenas terminado el concierto. “Su porte, su técnica, su habilidad para tocar lo que la gente no puede tocar, incluso estudiando durante 20 años, con esa facilidad. Y para una niña de 11 años… es más que fenomenal. Nunca escuché a un niño tocar así, y yo enseño. Es inusual”, apuntó.

Joseph Rutkowski, un profesor de música de Long Island, llevó a una treintena de sus estudiantes a escuchar el concierto.

“No podía creer lo madura que sonó. Ella estuvo muy fresca, y ella fue técnicamente y musicalmente perfecta, y muy pasional”, expresó.

Apenas unos minutos antes, Daniela había regalado la última sonrisa a un público encantado con su talento, antes de dejar por última vez el escenario del Carnegie Hall.

Fuente | reforma.com

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