Del sótano al anaquel

Un sótano de la Ciudad de México fue el primer centro de producción de la cervecera Primus hace seis años.

En él, había unas ollas y un garrafón de agua que hacía la función de fermentador, donde se elaboraron las muestras para conquistar a sus primeros clientes: unos 20 bares y restaurantes de la Colonia Roma.

“No teníamos capital para invertir en una planta de producción, así que fuimos en coche a visitar todas las plantas cerveceras en México para ver quién nos fabricaba nuestra cerveza”, dijo Jaime Andreu, socio y director Comercial de la cervecera artesanal.

Esos años quedaron atrás. 

Ahora Primus produce 15 mil litros de cerveza al mes, vende a Superama y City Market, tiene más de mil clientes y cuenta con los restaurantes Fiebre de Malta y La Graciela, así como dos puntos de venta conocidos como El Depósito, en asociación con la cervecera artesanal Minerva.

Además, acaba de abrir su propia planta en Querétaro, que a pesar de su tamaño —mil 200 metros cuadrados y más pequeña que un laboratorio de experimentación de Grupo Modelo— les permitirá triplicar su producción actual.

“La inversión (para la planta) fue de aproximadamente 11 millones de pesos”, dijo Andreu.

Pero este monto no es suficiente. 

Jaime y su socio, Rodolfo Andreu, van por más.

Quieren aprovechar las ventajas que tuvieron con el golpe que microcerveceros y la empresa Miller le dieron al duopolio Modelo-Cuauhtémoc para frenar las prácticas monopólicas que aplicaban a través de contratos exclusivos con restauranteros y bares.

Además, juega a su favor que el mercado de cerveza premium, donde se encuentran, tiene potencial para crecer, según la consultora Business Monitor Mexico.

En el País, la cerveza premium representa apenas el 3 por ciento del mercado, mientras que en Estados Unidos y países de Europa es el 10 por ciento, según datos de la consultora.

“Si se quiere incursionar en el mercado premium, hay mucho por ganar”, agrega.

Para poder crecer en este mercado, Primus tiene contemplado invertir 11 millones de pesos este año.

De ese monto, 6 millones serán para abrir una sucursal de Fiebre de Malta, otra de La Graciela, un restaurante más en la Ciudad y fortalecer su área de ventas y distribución.

El resto será para ampliar su planta.

“Tenemos un equipo de cinco personas que salen a vender nuestros productos y distribuidores como La Castellana, que le vende a mayoristas, y tenemos distribuidores especializados como The Beer Box. Hay restaurantes a quienes no le vendemos directamente, sino que tienen contratos con distribuidores a quienes les surtimos.

“Buscamos nuevos distribuidores y fortalecer los que ya tenemos; también distribuidores en otras partes del País”, expone Andreu.

La empresa invertirá en maquinaria para embotellar la cerveza en la planta, pues actualmente tienen que hacerlo en otras cerveceras.

“Son sólo 5 millones de pesos para la planta. Nuestra meta a cinco años es fabricar un millón de litros de cerveza al año, que significaría un crecimiento muy importante”, afirma Andreu.

Mientras alcanza su meta de producción, Primus ha decidido aprovechar su capacidad ociosa maquilando las recetas de pequeños cerveceros a quienes presta su maquinaria, desde el molino hasta los tanques de fermentación y les renta el espacio.

Aunque es conocida en el mundo por los concursos y “tastings” a los que ha concursado su producto, Andreu señala que por ahora no hay planes de abrirse camino en el extranjero.

“Queremos expandirnos en México, enfocarnos en fortalecer los territorios en los que ya estamos y reforzar nuestra distribución en bares y restaurantes”, dice.

Fuente | reforma.com

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